Intento dejar que el día me sorprenda, que algo bueno me
ocurra.
Que me guíe desde los hombros, suave pero con firmeza.
Descubrirme confiada, tranquila.
Redacto diálogos, imagino escenas, invento finales felices para una historia que
no pudo ser.
Trato de poner en palabras aquello que siento, pero me quedo
a mitad de camino.
Te busco, y no te encuentro.
Te escribo, y no respondes.
Te pienso, y tu
ausencia continúa.
No nos llevamos tan mal, mi soledad y yo; pero cuánta falta
nos hacés!
Cada mañana, al despertar, un vacío nos inunda.
Una noticia en el diario, una canción, alguna conversación
que escuchamos en el trayecto al trabajo.
Todo te trae un poco acá, pero nada te devuelve.
Recuerdo tus ojos, protagonistas de una mirada dulce pero
intensa.
Tu sonrisa,
totalmente irresistible.
Tus besos….ahhh, qué
decir de tus besos?
Cada rincón de mi
cuerpo se estremecía tan solo con pensarte.
Y ahora estás tan distante!
Duele recordarte, angustia sentirte lejos, pero mata saberte
indiferente.